domingo, 28 de febrero de 2010

Descubrimiento del trabajo

Unos días después de las Navidades me dí cuenta de que tenía que buscarne un trabajo. Leía los periódicos y anuncios en Internet pero no encontré nada interesante, nada que podría hacer. No esperaba que buscar el trabajo fuera tan difícil. Cuando pensaba que algún trabajo era perfecto para mi resultaba que esta oferta era para la gente que vivía en Varsovia. No tenía coche pues necesitaba trabajo muy cerca de mi casa. Decidí que iba a preguntar a mis vecinos que debía hacer. Ania me dijo que me ayudaría y buscaríamos trabajo juntos. Alguna vez alla lleguó a mi casa muy alegre. Se enteró de que en una empresa había un puesto libre. Era feliz porque había estudiado economía en España y pensé que era posible que yo obtuviera este trabajo. Escribí la solicitud del empleo y esperaba la respuesta de un director de la empresa. Una semana después me invitaron a la empresa para hablar conmigo. En España a menudo me preguntaban por mi vida privada. Por ejemplo qué planos tenía o si tenía esposa, niños. Estaba acostumbrado a las preguntas así y pensaba que en Polonia preguntaban por las mismos cosas pero me equivoqué. Cuando vine a su edificio querían solo saber por qué tenía ganas de trabajar en esta empresa y cómo hablaba polaco. ¡Qué sorpresa! Los polacos sabían separar la vida privada, sus familias de sus responsabilidades. ¡Me encantaba esto! Obtuve el trabajo en esta empresa y empecé a trabajar allí desde el 16 de enero. Di las gracias a Ania. Entablé una amistad con ella. Ella sabía la verdad sobre los Españoles pero mis amigos de trabajo pensaban que todos los hombres en mi país eran machos y todas las mujeres bailaban flamenco.

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